jueves, 31 de julio de 2008

Interesante articulo de la jornada

Asunto: INTERESANTE ARTÍCULO DE LA JORNADA INTERESANTE Y ANALÍTICO

ARTÍCULO DE LA JORNADA DEL MARTES 3 DE JUNIO DE 2008

El plátano, parábola de nuestro tiempo

Las prácticas depredadoras de corporaciones bananeras llevan al fruto haciasu extinción

Johann Hari*
Debajo de los encabezados que hablan de carestía de alimentos y gobiernostambaleantes, existe un hecho casi inadvertido: los plátanos mueren. Estealimento, más consumido incluso que el arroz o las papas, tiene su propiaforma de cáncer. Se trata de un hongo conocido como enfermedad de Panamá,que da a la fruta un color rojo ladrillo y la vuelve incomible. No hay cura. Todos los frutos perecen conforme se propaga, lo cual ocurre deprisa. Pronto –entre 10 y 30 años– la fruta amarilla y cremosa que conocemosno será más. La historia del ascenso y caída de este alimento puede verse como unaextraña parábola sobre las corporaciones que cada vez dominan más al mundo yadónde nos están llevando. El plátano parece un espléndido producto de la naturaleza, pero eso es unadulce ilusión. En su forma actual, su creación fue bastante deliberada.Hasta hace 150 años existía gran variedad de plátanos en las selvas delmundo, los cuales se consumían siempre en las zonas cercanas. Algunos erandulces; otros, amargos. Los había verdes, morados o amarillos. Un consorcio llamado United Fruit sacó de la selva un tipo en particular–conocido como Gros Michael– y decidió producirlo en masa en enormesplantaciones, y distribuirlo por el mundo en barcos frigoríficos. El plátanose estandarizó en un modelo amigable: amarillo, cremoso y cómodo de llevaren la lonchera. Hubo allí una chispa de genio empresarial, pero United Fruit ideó un cruelmodelo de negocio para llevarlo a cabo. Como explica el escritor Dan Koeppelen su brillante historia Banana: the fate of the fruit that changed theworld (Plátano: el destino de la fruta que cambió al mundo) funcionó así:encuentra un país débil. Asegúrate de que el gobierno sirva a tus intereses.Si no lo hace, derrócalo y remplázalo por uno que sí. Quema sus selvas yconstruye plantaciones de plátano. Haz que los nativos dependan de ti.Aplasta cualquier brote de sindicalismo. Y luego, ¡lástima!, hay que vermorir los plantíos de plátano por una enfermedad que se disgrega por elmundo. Si eso ocurre, arrójales toneladas de químicos, a ver si sirve dealgo. Si no, pásate al país de al lado y vuelve a comenzar. Parece una exageración hasta que uno estudia lo que pasó. En 1911 el magnateplatanero Samuel Zemuray decidió convertir a Honduras en su plantaciónprivada. Reunió algunos gángsteres internacionales, como Guy AmetralladoraMaloney; montó un ejército privado e invadió la nación, instalando a unamigo de presidente. El término “república bananera” se inventó para describir las dictadurasserviles que se crearon para favorecer a las empresas del plátano. Aprincipios de la década de 1950, el pueblo guatemalteco eligió a un profesorde ciencia llamado Jacobo Arbenz, porque prometió redistribuir parte de losfincas bananeras entre los millones de campesinos sin tierra. El presidente estadunidense Eisenhower y la CIA (encabezada por un exempleado de United Fruit) giraron instrucciones de matar a esos“comunistas”, haciendo notar que “martillo, hacha, pinzas, desarmador,atizador de fuego o cuchillo de cocina” eran buenos métodos para ese fin.Luego la tiranía con la que los remplazaron asesinó a más de 200 milpersonas. Pero, ¿en qué forma se relaciona esto con la enfermedad que hoy diezma losplatanares del mundo? Las pruebas indican que, aun cuando vendan algo taninocuo como los plátanos, las corporaciones se estructuran para hacer unasola cosa: maximizar las ganancias de sus accionistas. Si no hay normas quelas contengan, harán lo que sea por maximizar las ganancias a corto plazo,lo cual conducirá a conductas como destruir el medio ambiente que explotan. No mucho después que la enfermedad de Panamá comenzó a matar plátanos, aprincipios del siglo XX, científicos de United Fruit advirtieron alconsorcio que cometía dos errores. Uno era construir un gigantescomonocultivo: si todos los plátanos eran de la misma especie, una enfermedadque entrara en la cadena en cualquier lugar del planeta se propagaría conrapidez. ¿La solución? Diversificar las variedades que se producían. Las normas de cuarentena de la empresa también eran una calamidad. Hasta laspersonas encargadas de prevenir la infección entraban en plantíos sanos consuelo infectado adherido a sus botas. Pero las soluciones a los dosproblemas costaban dinero, y United Fruit no quería pagar. Optó pormaximizar ganancias hoy, suponiendo que podría abandonar el negocio delplátano si las cosas salían mal. Así pues, para la década de 1960 el Gros Michel, que United Fruit habíaempacado como el único plátano auténtico, estaba muerto. La compañía buscóun remplazo inmune al hongo y al fin dio con el Cavendish**. Era máspequeño, menos cremoso y muy fácil de magullar, pero no había de otra. Pero, como en una secuela de película de horror, el asesino volvió. En ladécada de 1980, el Cavendish enfermó también. Ahora está muriendo; suinmunidad era un mito. En muchas partes de África la cosecha ha caído 60 porciento. Existe consenso entre los científicos de que el hongo acabaráinfectando todos los plátanos de esa variedad en el mundo. Tal vez habríaalguna especie que pueda adaptarse como Plátano 3.0, pero son tan diferentesque parecen una fruta del todo diferente y mucho menos apetitosa. Elcontendiente más probable es el Goldfinger, que es más rígido y agrio: se leconoce como “la banana ácida”. Gracias a la mala conducta corporativa y a los límites físicos, parece queestamos en un callejón sin salida. La única esperanza parecería ser unplátano genéticamente modificado para resistir la enfermedad de Panamá. Peroes una posibilidad remota, y encontraría mucha resistencia: ¿a quién legustaría un banana split hecho con un plátano que contuviera genes depescado? ¿Hay una parábola de nuestro tiempo en este licuado de plátano, sangre yhongos? Durante cien años, un puñado de corporaciones recibieron una frutaespléndida y se les permitió hacer lo que quisieran con ella. ¿Qué ocurrió?Para exprimirle hasta la última gota de ganancia, destruyeron democracias,quemaron selvas y acabaron matando la fruta misma. Pero, ¿acaso hemos aprendido? Por todo el mundo, políticos como George Bushy David Cameron nos dicen que regular las corporaciones es “una amenaza” quehay que “combatir”; incluso sostienen que debemos dejar en sus manos elclima del mundo. Para mí, sería una locura.

*** * Periodista galardonado, colaborador de The Independent y una veintena deperiódicos y revistas de GB, EU, Francia, Canadá y otros países. AmnistíaInternacional lo nombró Periodista del Año 2007 por sus reportajes sobre elCongo.

** Conocido en México como tabasco.

*** Juego de palabras intraducible con la expresión “that’s bananas.” (N.del T.) © The Independent

Traducción: Jorge Anaya

1 comentario:

Raciel Hernández Hernández dijo...

Interesante artículo, donde por demás se resalta la necesidad de la labor de un agrónomo que realice su trabajo sustentado en principios éticos en favor de la humanidad. Me refiero a que aplique fielmete los principios de sustentabilidad abordando desde el enfoque del sistema de producción, el ámbito económico y del medio ambiente.

Es fundamental que tambień se entienda el papel del Ingeniero Agrónomo Parasitologo, que finalmente es quien dicta las pautas que han de usarse en el ámbito fitosanitario del mundo.

¿Entienden lo importante que es la carrera que han elegido?